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Magia

"En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable" ...



SI HAS DE ROBAR ALGO QUE SEA UN CORAZÓN
SI POR EL CONTRARIO HAS DE ENGAÑAR A ALGUIEN
NO TE ENGAÑES A TI MISMO
ENGAÑA A LA MUERTE ...

sábado, 28 de agosto de 2010

Miedo, incertidumbre, angustia ...




24 de septiembre de 2007, justo al día siguiente de haber ingresado en el hospital; A primera hora de la mañana me han llevado a la planta sexta, en un lado del pasillo esta Nefrología, que es una rama de la medicina interna, que se ocupa del estudio de las funciones renales, entre otras cosas y al otro lado Hematología, que es la rama de la medicina encargada de estudiar las enfermedades de la sangre y sus precursores.
No hay habitación disponible en el pasillo de Hematología me han puesto en el pasillo de Nefrología, donde comparto habitación con una señora mayor que ni siquiera tiene fuerzas para hablar.
Esta misma mañana, me han hecho unos nuevos análisis, a los cuales me iré acostumbrando, pues durante tres meses, serán mi despertador a las ocho de la mañana, haga frió o calor, tenga fuerzas o no para levantarme.
Me han bajado a quirófano, para colocar en la parte derecha de mi pecho, un reservorio, que es una cámara de aire que se coloca debajo de la piel, para acceder a una vena de gran calibre, por la cual van a introducir los medicamentos en mi cuerpo, o me podrían realizar los análisis cada mañana, sin necesidad de volver a hacer un nuevo agujero en mi brazo. No ha sido doloroso, me han puesto un poco de anestesia, y no he sentido nada, sólo un poco de presión en el pecho y la angustia, de pensar que es lo siguiente que harán en mi cuerpo, puesto que esto acaba de empezar.
25 de septiembre, es mi tercer día en el hospital, ahora viene la prueba más difícil, que nadie pueda imaginar, el primer indicio de leucemia, es encontrar anomalías de sangre y eso es algo que ya han encontrado en el primer análisis que se me ha hecho en el hospital, puesto que tengo el típico exceso de glóbulos blancos (leucocitosis), la LMA suele cursar dos disminuciones esporádicas de plaquetas (eritrocitos) e incluso leucocitos, es decir, glóbulos blancos, eso se denomina Leucopenia.
Estos datos unidos a la información que han obtenido con anterioridad al realizarme un frotis de sangre periférica podrán servir de primer diagnóstico de LMA, y el diagnóstico definitivo se obtendrá mediante una aspiración medular, en mi sangre hay indicios de Leucemia, con lo cual tienen que poner nombre y apellidos a mi enfermedad, mediante la aspiración medular, ésta prueba consiste en extraer un poco de líquido de la propia médula ósea mediante una jeringuilla, para saber exactamente que tipo de glóbulos rojos anómalos tengo.
Me han bajado a una sala y me han tumbado en una cama, entonces me han dicho que me van a extraer un poco de líquido de la médula ósea, introduciendo una aguja en mi esternón. Dicen que la prueba es muy angustiosa, y tengo que ser fuerte. No sé que es lo que voy a sentir exactamente, con lo cual estoy muy asustada.
Estoy muy nerviosa una de las enfermeras, me ha puesto un poco de anestesia en la zona del esternón, siento una punzada aguda, el dolor es breve pero insoportable, entonces a sacado una aguja impresionante, y comienza a introducirla poco a poco, el dolor es agónico, la presión en el pecho me ahoga, a cada milímetro que la aguja se va introduciendo en mi interior, me va produciendo un dolor insoportable, de repente siento como si algo hubiera traspasado mis huesos, tengo la sensación de oír como se resquebraja algo dentro de mi, la aguja ha llegado a la médula ósea, entonces la enfermera ha cogido una jeringuilla y a comenzado a succionar un poco de líquido medular, la sensación es horrible, siento como se me corta la respiración. El pinchazo es tan agudo, que creo que la aguja no saldrá nunca de mi pecho, pese a todo no lloró, me quedo quieta inmóvil, sin fuerzas, aturdida por semejante dolor, y entonces saca la aguja y me dice: _Ya esta Pilar, ahora esto los estudiaremos y ya esta, tranquila que as sido muy fuerte.
Con mucha prisa, comienzan a colocar, el líquido en unos cristales, con forma de rectángulo, para luego llevarlos al laboratorio y realizar un estudio completo, mediante una citometría de flujo, que es un análisis de las células que implica medir las características de dispersión de la luz y fluorescencia, que poseen las células cuando se les hace pasar a través de un rayo de luz.
Mientras, yo estoy sentada en la camilla, con mi cabeza en ninguna parte, intentando asimilar que es exactamente lo que acabo de sentir.
Con mucha entereza he vuelto a sentarme en la silla de ruedas, con mi mente en blanco, trastornada por la situación, me es tan difícil creer, asimilar el dolor tan grande que he sentido. He empezado a llorar, como una niña no puedo parar, el miedo me ha paralizado, me vence la sensación de dolor, recordar que acabo de sentir, es aun más doloroso que el propio dolor.
Mi familia esta fuera esperando, me siento muy arropada en cuanto salgo. Me han llevado a la habitación, intentan calmarme, y cierro los ojos después de explicarles, que es exactamente lo que acabo de experimentar.
26 de septiembre, es mi día de descanso, no tienen que hacerme ningún tipo de prueba, tan sólo los análisis, el dolor de mi cabeza y espalda han cedido, ya que llevo los goteros puestos para el dolor. Ya sólo me queda esperar el resultado de la prueba.
Paseo con mi marido y mi familia por el hospital, con mi cabeza ausente de mi cuerpo, pensando sólo que voy a morir. Quiero creer, que todo esto es un mal sueño, pero no lo es. Es la realidad, más dura que puedo imaginar. Los pasillos son laberintos para mí, no estoy concentrada, y no me doy cuenta ni por donde camino. Las grandes cristaleras de los pasillos dan a la calle, y me producen mucha angustia, siento miedo, ¿Volveré a salir a la calle?, ¿Volveré a respirar el aire de la libertad?
La vida es un pañuelo, y esta llena de casualidades, mi prima Silvia, ha venido con su novio José, a verme y entonces se han encontrado con un amigo de ambos en la misma situación que yo, el chico ya ha pasado muchos meses en el hospital, y quiere conocerme, para darme ánimos y ayudarme a tirar para adelante, así podremos contarnos, todas nuestras penas, nuestras dudas, y todos los momentos de angustia, que nos quedan por vivir. Me ha parecido un chico simpático, además es de mi edad, y me ha dicho: que por las mañanas y por las tardes se suelen reunir en la sala de los enfermos que se encuentra al final del pasillo, que ven películas, hablan, toman alguna infusión o un café y que me acerque alguna vez a la sala, que es lo único que tenemos en el hospital, el apoyo de los unos a los otros.

Lilian, agosto 2010

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