viernes, 20 de mayo de 2011
Claudia ...
La niña de las sandalias plateadas y el vestido rosa palo con enormes flores blancas se llama Claudia. Tiene 7 años al igual que yo pero ella dispone de una gran imaginación. Tanta que yo, he llegado a creer que no hay nadie como ella, nadie que me haga soñar, nadie capaz de hacer las cosas que hace Claudia.
_¡Ah por cierto! se me olvidaba. Yo soy Nika.
No tengo nada que ver con Claudia, es decir, no nos parecemos en nada, Claudia se cuida mucho, le gusta ir siempre con vestiditos y floripondios que a mi la verdad me parecen muy incómodos.
Creo que se parece a mi madre, que tiene que levantarse una hora antes todos los días sólo para ponerse una camiseta unos vaqueros, y llenarse la cara de una pasta marrón que ella creé que la hace más bonita. Aunque yo en realidad creo, que la usa sólo para ocultar sus pecas. Cosa que tampoco llego a comprender por que las pecas de mi madre a mi me parecen manchitas muy divertidas. Acabada la obra de arte en su cara, mama dice que esta preparada para abordar un nuevo día. Qué tontería con lo fácil que es levantarse y salir pitando.
Bueno lo cierto es que no comprendo a las mujeres.
Hoy es lunes y como siempre Claudia ha llegado al colegio, corriendo mientras sus piernas se anudan como casi todas las mañanas, puesto que todo lo que tiene de imaginativa y aventurera lo tiene también de patosa.
Se dirige hacia la fila donde aguardamos todos a Pepo, nuestro profesor, hasta el toque de sirena que nos indica que dan comienzo las tres horas más divertidas de toda la semana.
Los mayores dicen que los lunes son un asco, en realidad no entiendo por qué, para mi es el mejor día de la semana.
La clase de informática es muy divertida, todos coincidimos en que estar frente a un ordenador es algo genial.
Recuerdo que en la segunda o tercera clase que tuvimos al comenzar con esta asignatura, Claudia fue la protagonista y con ella todos hicimos nuestro primer viaje juntos, aunque sólo fuera por unos instantes.
Marta nuestra profesora de informática nos dijo;
_ ¡Hoy vamos a navegar por Internet! ¿Os apetece?:
¡Siiiiiii!
Tampoco teníamos muy claro que era eso de navegar por Internet.
_ Yo no puedo.
La voz vino desde el fondo de la clase, así que sin más todos nos giramos a ver quién no podía navegar por Internet y por qué.
_ ¿Cómo que no puedes, Claudia? Dijo Marta, la profesora.
_ Yo no sé nadar, y no creo que mi madre me deje navegar hacia esas islas y mucho menos sin llevar un chaleco salvavidas.
En ese momento se hizo un tremendo silencio en la clase, supongo que ya todos nos pusimos a imaginar, al menos yo si lo hice.
Marta, nos explicó con mucha paciencia que era navegar por Internet, pero cuando más de la mitad de la clase ya estábamos a bordo de un enorme barco, rumbo a las islas de Internet.
En el momento en que Marta dijo;
_ Bien niños, volvamos con la clase.
Yo pensé. _ ¡Claudia es tremenda! …
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