Cada anochecer intento escapar de las bucólicas reflexiones sucedidas en un día más de mi vida incompleta. Escucho de repente una melancólica música de fondo guiada por violines y un pequeño piano , y comienzo a sentir el hedor fétido de la carne putrefacta de mi pasado, se convierte cada noche en mi nuevo perfume, se recrea en mi cada noche, me absorbe por completo, siento como mi ropa desaparece, como mi pijama se convierte lentamente en la mortaja que vestiré el resto de mis días, de mis noches. Soy capaz de sentir el calor de la sangre que fluye en mi interior perceptible por todos los poros de mi piel envejecida, como la carne de mis manos, se convierte en una película de piel tan fina que deja que se marquen todos los huesos de las mismas, siento cuando la sangre caliente comienza a fluir al exterior, a través de las cuencas de mis ojos ya vacíos, a la vez que siento el cosquilleo de algo que sale a través de las mismas más viscoso y lento que mi propia sangre y la oscuridad absorbente que comienza a cegar todo mi mundo. El olor de la carne muerta me corta la respiración por momentos, siento como algo en la oscuridad me ahoga, mis manos son incapaces de luchar contra esa fuerza superior a mi una y mil veces, y es cuando nuevamente en un intento desesperado por no reencontrarme con esos fantasmas cada noche cuando me levanto, me siento en mi silla frente a la ventana, y me escapo de la realidad leyendo, empapándome de los problemas que tiene el resto del mundo, de las estafas, de los asesinatos, de la crisis mundial, para así no darme cuenta que ella por más que yo lo intente, no saldrá de mi habitación.
Quizás si hubiera tomado la decisión acertada en aquel momento de mi vida, cada noche no sentiría el frío abrazo de la muerte, no sentiría como cada noche ella se sienta junto a mi con sus ropas roídas por el paso de los años, con su olor inconfundible a carne en estado avanzado de descomposición, como sus manos frías como el hielo se aposentan sobre las mías, como su maraña de pelo, deja que este me produzca escalofríos cuando lo tengo justo encima de mí, siento como ella se sienta a mi lado y produce en mi una respiración agitada, una mezcla de horror y agonía puesto que en realidad no creo que nada sea capaz de salvarme de la paciencia que la caracteriza, esperará el tiempo que haga falta, me hará creer una y mil veces que he sido capaz de burlarla, pero en realidad, su paciencia es la que la hace ser merecedora de la clave de su éxito. Tarde o temprano su abrazo será tan fuerte que no podré soltarme, su beso absorberá cada resquicio de la vida que me queda, no podré evadirla y desaparece sin más dejando tan solo la huella de un mortal, dejando mis lágrimas derramadas en vano, por cada una de las cosas que no logré superar, dejando mis caricias y mi alegría en cada una de las personas que realmente ame, dejando secretos que jamás se descubrirán en cada uno de los recuerdos que dejaré en mi habitación, en cada uno de los recuerdos que permanecerán en la cabeza de la gente que una vez, me amo, me odio o simplemente se cruzó conmigo en el camino de la vida.
Quizás si hubiera tomado la decisión acertada en aquel momento de mi vida, cada noche no sentiría el frío abrazo de la muerte, no sentiría como cada noche ella se sienta junto a mi con sus ropas roídas por el paso de los años, con su olor inconfundible a carne en estado avanzado de descomposición, como sus manos frías como el hielo se aposentan sobre las mías, como su maraña de pelo, deja que este me produzca escalofríos cuando lo tengo justo encima de mí, siento como ella se sienta a mi lado y produce en mi una respiración agitada, una mezcla de horror y agonía puesto que en realidad no creo que nada sea capaz de salvarme de la paciencia que la caracteriza, esperará el tiempo que haga falta, me hará creer una y mil veces que he sido capaz de burlarla, pero en realidad, su paciencia es la que la hace ser merecedora de la clave de su éxito. Tarde o temprano su abrazo será tan fuerte que no podré soltarme, su beso absorberá cada resquicio de la vida que me queda, no podré evadirla y desaparece sin más dejando tan solo la huella de un mortal, dejando mis lágrimas derramadas en vano, por cada una de las cosas que no logré superar, dejando mis caricias y mi alegría en cada una de las personas que realmente ame, dejando secretos que jamás se descubrirán en cada uno de los recuerdos que dejaré en mi habitación, en cada uno de los recuerdos que permanecerán en la cabeza de la gente que una vez, me amo, me odio o simplemente se cruzó conmigo en el camino de la vida.
Lilian, enero 2011


Joer....se me ponen los pelos de punta..,jaja.
ResponderEliminarGenial Pili!!!!