Como de costumbre mi mañana es rutinaria y a las nueve y media cerca de las diez ya no tengo nada que hacer, o al menos nada que sea imprescindible o importante. Normalmente cerca de las once suelo recibir mi primer buenos días de la mañana, y es el saludo más ansiado de todo el día desde hace dos años.
Mantengo desde hace dos años conversaciones con una chico de Galicia, siempre tenemos algo que contarnos pese a que solo podemos hablar a través de un ordenador y pese a que nuestros mundos son completamente diferentes.
Tenemos la línea de la vida paralela el uno con el otro, mundos completamente distintos, edades notablemente diferenciales, pero aún así, en algunos momentos las líneas paralelas pasan a ser convergentes, y gracias a todas las veces que las líneas se han encontrado la una con la otra, he llegado a sentir que las palabras son algo más que palabras, se ha creado un sentimiento, una dulce locura, un deseo que jamás se verá cumplido, pero eso ha hecho que cada día tenga ahí un pequeño trocito de camino por andar. Hemos creado a través de conversaciones, la magia, la complicidad y un cúmulo de sensaciones que nos mantienen muy unidos.
Una mañana en la que nuestra conversación estaba a punto de culminar puesto que a las doce desaparezco, José se ha levantado a la cocina, ha dejado la cámara del ordenador puesta, por que nos estábamos viendo a la vez que hablábamos, cuando de repente ha aparecido una persona muy mayor y se ha sentado justo en frente del ordenador, es horriblemente fea con mirada de enfadada ha dirigido su mirada hacia mí, su extrema delgadez produce nauseas, va vestida de negro con una especie de mantilla gris oscura sobres sus hombros y un pañuelo negro en la cabeza, que aun la hace de aspecto mas aterradora. i.e. pensado que era la abuela de José, y como no paraba de mirarme pues le escribí hola a trabes del ordenador, parece no ver que estoy escribiendo y sigue mirándome fijamente; de repente se ha levantado y se ha marchado pero a los pocos segundos ha aparecido José y se ha sentado como si nada.
_José, ¿por qué no me has dicho que estaba tu abuela en casa?
_¡Qué abuela, Lili! . ¿Qué dices chica?
_Pues si no es tu abuela, ¿quién es la señora tan mayor que se ha sentado ahora ahí en tu sillón?
La cara de José es extraña, es como si estuviese pensando que estoy loca.
_Lili, aquí no hay nadie, chica. Estoy yo solo. No jodas.
Me quedó sin saber que decir por unos instantes, y José me pregunta de nuevo.
_¿Lili, me hablas en serio?
_José, si niño. Cuando te has levantado se ha sentado una persona muy mayor aquí en frente del PC, no ha dejado de mirarme con aspecto más bien grotesco y realmente he pensado que era tu abuela.
_Lili, chica me estas acojonando. Descríbeme la mujer que has visto.
_Pues niño, una mujer muy mayor extremadamente delgada, vestida de negro y con un pañuelo negro en la cabeza y una especie de toquilla gris en sus hombros.
_Lili, dime que esto es una broma.
_No, José no es una broma pero si quieres que te diga que no vi nada. Lo digo.
_Cariño, cuando yo compré esta casa, la compré por que aquí se ahorco la persona que tu dices haber visto.
_Pero ¿qué dices? Jajaja, ¿Me estas tomando el pelo, no?
_No Lili, verás te cuento la historia.
Hace muchos años aquí vivía una familia, todas y cada una de las mujeres de la casa eran plañideras, y era por todo el pueblo sabido que la mayor de todas ellas, era una mujer malísima, tanto que escucha esta historia.
Una mañana cambiaron el enterrador del pueblo y éste al dar su primer paseo por las tumbas se encontró con que en una de las tumbas había una especie de hilitos de sangré saliendo a través de la sepultura. Enseguida, el hombre se puso en contacto con los familiares del fallecido y resulto ser su esposa, ésta señora mayor que dices haber visto. Fueron la limpiar la tumba, pero la sangré seguía saliendo con lo cual mandaron una exhumación del cadáver, _¿Sabes que encontraron allí?
_No, claro que no.
Encontraron al marido de esta señora bocabajo, con las uñas de las manos clavadas en su cara. Al realizarle la autopsia., llegaron a la conclusión de que el hombre había sido enterrado en vida, al despertar le dio un ataque al corazón provocado por la angustia, y esto provoco la falta de oxigeno en sus pulmones, los cuales explotaron y comenzaron a dejar salir su sangre.
La hija mayor de esta mujer, siguió todos y cada uno de los pasos de su madre por la vida, hasta convertirse en una chica cruel y tenebrosa a los ojos de la gente del pueblo.
Una mañana de lunes, cuando apenas yo tenía quince años la profesora del colegio nos propuso hacer una excursión de cuatro días, nos dio dos opciones; viajar a Tenerife dos días o viajar a la estación de esquí de Manzaneda en Ourense, cuatro días. Elegimos Manzaneda, puesto que todos pensamos mejor cuatro que dos, indudablemente. Allí pasó algo que dejó una huella imborrable en todos y cada uno de nosotros.
Continuará …
Mantengo desde hace dos años conversaciones con una chico de Galicia, siempre tenemos algo que contarnos pese a que solo podemos hablar a través de un ordenador y pese a que nuestros mundos son completamente diferentes.
Tenemos la línea de la vida paralela el uno con el otro, mundos completamente distintos, edades notablemente diferenciales, pero aún así, en algunos momentos las líneas paralelas pasan a ser convergentes, y gracias a todas las veces que las líneas se han encontrado la una con la otra, he llegado a sentir que las palabras son algo más que palabras, se ha creado un sentimiento, una dulce locura, un deseo que jamás se verá cumplido, pero eso ha hecho que cada día tenga ahí un pequeño trocito de camino por andar. Hemos creado a través de conversaciones, la magia, la complicidad y un cúmulo de sensaciones que nos mantienen muy unidos.
Una mañana en la que nuestra conversación estaba a punto de culminar puesto que a las doce desaparezco, José se ha levantado a la cocina, ha dejado la cámara del ordenador puesta, por que nos estábamos viendo a la vez que hablábamos, cuando de repente ha aparecido una persona muy mayor y se ha sentado justo en frente del ordenador, es horriblemente fea con mirada de enfadada ha dirigido su mirada hacia mí, su extrema delgadez produce nauseas, va vestida de negro con una especie de mantilla gris oscura sobres sus hombros y un pañuelo negro en la cabeza, que aun la hace de aspecto mas aterradora. i.e. pensado que era la abuela de José, y como no paraba de mirarme pues le escribí hola a trabes del ordenador, parece no ver que estoy escribiendo y sigue mirándome fijamente; de repente se ha levantado y se ha marchado pero a los pocos segundos ha aparecido José y se ha sentado como si nada.
_José, ¿por qué no me has dicho que estaba tu abuela en casa?
_¡Qué abuela, Lili! . ¿Qué dices chica?
_Pues si no es tu abuela, ¿quién es la señora tan mayor que se ha sentado ahora ahí en tu sillón?
La cara de José es extraña, es como si estuviese pensando que estoy loca.
_Lili, aquí no hay nadie, chica. Estoy yo solo. No jodas.
Me quedó sin saber que decir por unos instantes, y José me pregunta de nuevo.
_¿Lili, me hablas en serio?
_José, si niño. Cuando te has levantado se ha sentado una persona muy mayor aquí en frente del PC, no ha dejado de mirarme con aspecto más bien grotesco y realmente he pensado que era tu abuela.
_Lili, chica me estas acojonando. Descríbeme la mujer que has visto.
_Pues niño, una mujer muy mayor extremadamente delgada, vestida de negro y con un pañuelo negro en la cabeza y una especie de toquilla gris en sus hombros.
_Lili, dime que esto es una broma.
_No, José no es una broma pero si quieres que te diga que no vi nada. Lo digo.
_Cariño, cuando yo compré esta casa, la compré por que aquí se ahorco la persona que tu dices haber visto.
_Pero ¿qué dices? Jajaja, ¿Me estas tomando el pelo, no?
_No Lili, verás te cuento la historia.
Hace muchos años aquí vivía una familia, todas y cada una de las mujeres de la casa eran plañideras, y era por todo el pueblo sabido que la mayor de todas ellas, era una mujer malísima, tanto que escucha esta historia.
Una mañana cambiaron el enterrador del pueblo y éste al dar su primer paseo por las tumbas se encontró con que en una de las tumbas había una especie de hilitos de sangré saliendo a través de la sepultura. Enseguida, el hombre se puso en contacto con los familiares del fallecido y resulto ser su esposa, ésta señora mayor que dices haber visto. Fueron la limpiar la tumba, pero la sangré seguía saliendo con lo cual mandaron una exhumación del cadáver, _¿Sabes que encontraron allí?
_No, claro que no.
Encontraron al marido de esta señora bocabajo, con las uñas de las manos clavadas en su cara. Al realizarle la autopsia., llegaron a la conclusión de que el hombre había sido enterrado en vida, al despertar le dio un ataque al corazón provocado por la angustia, y esto provoco la falta de oxigeno en sus pulmones, los cuales explotaron y comenzaron a dejar salir su sangre.
La hija mayor de esta mujer, siguió todos y cada uno de los pasos de su madre por la vida, hasta convertirse en una chica cruel y tenebrosa a los ojos de la gente del pueblo.
Una mañana de lunes, cuando apenas yo tenía quince años la profesora del colegio nos propuso hacer una excursión de cuatro días, nos dio dos opciones; viajar a Tenerife dos días o viajar a la estación de esquí de Manzaneda en Ourense, cuatro días. Elegimos Manzaneda, puesto que todos pensamos mejor cuatro que dos, indudablemente. Allí pasó algo que dejó una huella imborrable en todos y cada uno de nosotros.
Continuará …
Lilian, octubre 2010


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