Intentó salir de la monotonía diaria de una vida vacía, de la rutina desbordante de levantarse cada mañana simplemente por la obligación de levantarse, sin nada más que hacer a lo largo de su mañana, de su tarde y de su noche. Una mañana su cabeza se lleno de palabras, frases sin sentido, comas, puntos y miles de interrogaciones, en ese mismo momento sus dedos se colocaron encima del teclado dispuestos a dejar que las palabras de su cabeza y demás pensamientos fluyeran de estos y se quedarán plasmados en una pantalla.
Recordemos su primer pensamiento, sus primeros juegos con el mundo de las palabras, con el mundo de las letras como única salida de un mundo absurdo y sin ninguna ilusión.
Antes de que hable el silencio, un silencio que lleva callado dos años dentro de mi corazón y éste me lleve a caer justo delante de las puertas del Averno, consiguiendo que la ilusión por conseguirte, por tenerte de nuevo a mi lado cada mañana cuando me despierto y ansío tus besos, o simplemente ese hola que solías decir, bajito y más bien lejano.
Antes que suceda todo esto, prefiero seguir recordándote cada mañana bajando las escaleras que conducían a la planta de abajo y puedo verte ahí parado a mitad de la escalera, en el rellano que mira justo al salón, donde cómo cada día te espero, para volver a desayunar, te miro, hoy llevas el pijama bien puesto, eso significa que ayer lo llevabas al revés, es el pijama azul cielo con el ratoncito en el centro de tu pecho que te regalo mi madre, veo como el pijama ha ido envejeciendo con el paso de los años, pero sigue quedándote genial, el color azul siempre te ha dado una fuerte luz en la mirada, una dulzura sensacional. Tu cuerpo no ha cambiado, sólo tú mirada, tu rostro de niño malo y travieso, se ha ido marchitando y deja entre ver el hombre que ha nacido con el paso de los años. Directo al baño, apenas tu mirada se ha cruzado con la mía un par de segundos, lo justo para decirme hola, entonces voy a la cocina a prepararte el café con leche y las galletas, mientras éste se calienta yo entro al baño y me siento en el suelo con las piernas cruzadas justo enfrente de ti, apoyando mi espalda en el cubo azul de guardar la ropa sucia, antes de que esta vaya directa a la lavadora. Te cuento cada mañana las últimas noticias del día anterior, puesto que sí no es fin de semana y vas de tardes, pocas veces te espero despierta, mis fuerzas no suelen llegar al final del día contigo. Ya no te molesta que este contigo en el baño el paso del tiempo ha hecho que sea algo natural para ti. Soy capaz de recordar todavía como ansiaba oír el ruido de tus llaves penetrando en la cerradura de la puerta, para poder descansar, como ansío que acabes de cenar, la cena con esmero he dejado en el microondas para que sólo tengas que calentarla y así puedas relajarte cuanto antes, cuando ansió que subas a acostarte y tus manos y tus palabras sean lo último que vea y sienta cada noche antes de cerrar los ojos de nuevo. Antes de que muera totalmente esta ilusión, necesito que me leas, comprendas y sientas si aún eres capaz de sentir cada noche el deseo de amar, cada mañana el deseo de sentir, cada tarde el deseo de llegar de nuevo a casa, con sólo un único pensamiento en tu mente, amar y ser amado.
Supongo que como el mío habrá sido triste tu pasado, imagino que en el largo camino recorrido en estos dos años te encontraste en el camino con miles de piedras que te han echo tropezar, podría decirte levántate y sigue andando, pero creo que no te ayudaría. Enfadada sin ningún motivo aparente, no creo en las palabras de ningún hombre sin querer o queriendo todos ellos me causan sinsabores, todos y cada uno de los hombres que han pasado por mi vida en este espacio perdido en el tiempo, me han hecho darme cuenta que sólo cojo de cada uno de ellos, bien sean amigos o bien hayan sido otra cosa que sigues en mi cabeza, puesto que busco en cada uno un fallo, un error que no me puedo permitir, algo que no me guste para tener la excusa perfecta y poder decirme a mi misma, chica, este chico no te conviene. Me quedo con lo más doloroso de cada persona, elijo en cada uno de ellos la espina que más se clava donde más duele, y así pongo fin a esa persona, consiguiendo sentirme mejor. Hoy siento que es hora de levantarse y empezar a andar. Sé que no seré yo quien te de los buenos días cada mañana, que tampoco seré yo la que te guiará en tus pasos por la larga lucha de todos los seres mortales, conseguir la ansiada felicidad, no seré la que siga quemando noches enteras en mi cabeza, esperando tal vez una reacción por tu parte que realmente no llegará nunca. Aunque también creo sinceramente que no te hago falta.
Me he prometido pedirme perdón, para ello hoy me he confesado con mi corazón, me he prometido decirme adiós y enamorarme de todo mi amor. Recuerdo entonces como si fuese la última vez que fuera a recordar; era tan sencillo, sólo tú comprendías cada uno de mis gestos, sólo tú sabías que quería decirte con una simple mirada, sólo tú conocías cada uno de mis secretos y sólo tú entendías mi silencio. Nadie por mucho tiempo que pasé será capaz de conseguir ver en mí, lo que tú vistes, una chica muy fiera a los ojos de cualquiera, pero con el corazón muy pobre. Te mentiría si negara que desde que te conocí sólo sueño contigo. Como cada mañana al levantarme desde hace dos años, miró mi rostro en el espejo, supongo que diciéndome a mi misma un día más a tu favor, sigues siendo tú, pero hoy al mirarme como cada mañana me ha sonreído el espejo, me ha hecho decidirme a levantar la voz, y así conseguir despedir a todos los fantasmas de mi pasado, o al menos a creer que puedo conseguirlo.
Hoy por fin me he gustado como soy, pero de nuevo y así sin más de repente, cuando creo haber conseguido lo ansiado en estos dos años, apareces tú, pidiéndome de nuevo que te espere, no es justo, sabes que lo haré toda la vida, si tú me lo pides, lo haré sin intención o con ella, sabes que cada día que pasa es un día menos que me queda de esperar, de esperar ese momento, ese abrazo, ese beso apasionado que cierre las heridas de este pobre e inseguro corazón. Ese deseo que me ciega, cuando te veo aparecer, deseo ciego de besar tu boca, de sentir tus labios, deseo ciego de rozar tu piel contra mi piel en un ardiente sentimiento de placer, ansiando el momento, el segundo de sentir tus manos recorriendo cada milímetro de mi cuerpo extasiado por el deseo pecaminoso de entregarme a ti con todas las fuerzas que recojo cada día, con ese único y placentero momento que ronda en mi cabeza, tú.
Imagino cada noche al acostarme en está cama vacía que ha llegado ese momento, incluso puedo sentir tus manos sobre mí cuerpo desnudo, el cual pide a gritos ahogados por el silencio que me lleves a la tortura más placentera del amor, mientras mi cuerpo se estremece por el tacto de tus manos sobre mi frente, deseando silenciosamente que esas manos decidan jugar y llevarme a un estado de embriaguez que sólo conseguirás entre el placer y la tortura. Imagino tus manos llegando donde más deseo. Noto el descenso de tus manos sobre mi nuca, el largo recorrido de la yema de tus dedos, comenzando por mis labios, trazando una línea recta desde el centro de los mismos hacia abajo, siento como se detienen en el centro de mis pechos, con la intención de acariciarlos, pero no lo haces, me torturas para conseguir el placer, sigues bajando con la yemas de tus dedos, mientras te recreas mirando todo mi cuerpo, mientras tu deseo por poseerme se hace probablemente más fuerte que el mió por que lo hagas. Consigo entre la imaginación y el recuerdo dormirme cada noche, situándome en sueños en nuestra cama, en nuestro mundo anterior. Siento que somos dos presos, cumpliendo condena por siempre a cadena perpetua, buscando la llave maestra que un día nos abra la puerta.
Recuérdame amándote cada día, deja que te sorprenda mirándote cada noche, deja que te domine atándote a mi vida, sin rencor, sin medida. Recuérdame cada madrugada cuando sueñes y adivino lo que sueñas por que estoy contigo, cuando aún estando tan lejos de aquella casa que nos mantuvo unidos siga siendo en mi en quien piensas, sólo entonces recuérdame …
Una pregunta antes de seguir, ¿alguién ve en este relato a Luz?, creo que no.
Con éste relato dio comienzo su gran afición por la escritura. Puso en práctica, poemas, pensamientos y se dio cuenta que las palabras llenaban su vida, que en esos momentos era lo que mejor sabía hacer, plasmar y plasmar palabras era algo que mantenía su cabeza ocupada, y encima conseguía hacerla sentir bien, que más podía pedir si encima era leída por muchas de sus amistades, que la animaban a seguir haciéndolo, que la animaban a no tirar la toalla. Las palabras, las letras se convirtieron en un mundo para ella de la noche a la mañana. Cierto día decidió crear un personaje de ficción puesto que creyó que era capaz de escribir sobre cualquier tema, ahí cometió su mayor error, creo un personaje de ficción que con el tiempo se convirtió en su gran carga, decidió adentrarse en el mundo de los relatos eróticos; ¿Por qué escribió algo así?, pues por qué un día hablando con una persona, está le contó algo que le había sucedido, ella vio en esas palabras una historia, y en ello la convirtió. Inventó un personaje al cual llamo Luz, dejó que su imaginación ayudada por las historias morbosas y eróticas que mucha gente estaba dispuesta a contar creasen ese personaje. Luz no tiene ninguna conexión con la escritora. Tan sólo es eso, un personaje de ficción así que a todos los energúmenos que han leído sus historias y han decidido conocer a Luz, les diré claramente ¡A la mierda!, pandilla de incultos que no entienden las palabras, que no ven la diferencia entre una verdad y una mentira, entre un relato de ficción o un relato de la vida real.
A muchas de esos personajillos que han hecho que unos relatos de ficción se conviertan en una etiqueta, pues les diré brevemente:
Chico número 1: Problemas con el alcohol (ficción o realidad) dímelo tú.
Chico número 2: Infiel (ficción o realidad) dímelo tú.
Chica número 3: Viviste tu momento de igual forma que lo hice yo, sólo hay una diferencia y es la edad. (¿estas orgullosa de lo que hiciste, hace 14 años? yo si) en cambio a ti te pena. No juzgues y no serás juzgada. (ficción o realidad) dímelo tú.
Chico número 4: Que puedo decirte que no te hayan dicho ya, así “CABRON” pero así mismo en mayúsculas. (ficción o realidad) dímelo tú.
¡ Chicossssssssss, chicassssssssssss !, cada uno que cargue con su etiqueta repartíroslas lo mejor que podáis, a mi ya me habéis puesto la mía.
Recordemos su primer pensamiento, sus primeros juegos con el mundo de las palabras, con el mundo de las letras como única salida de un mundo absurdo y sin ninguna ilusión.
Antes de que hable el silencio, un silencio que lleva callado dos años dentro de mi corazón y éste me lleve a caer justo delante de las puertas del Averno, consiguiendo que la ilusión por conseguirte, por tenerte de nuevo a mi lado cada mañana cuando me despierto y ansío tus besos, o simplemente ese hola que solías decir, bajito y más bien lejano.
Antes que suceda todo esto, prefiero seguir recordándote cada mañana bajando las escaleras que conducían a la planta de abajo y puedo verte ahí parado a mitad de la escalera, en el rellano que mira justo al salón, donde cómo cada día te espero, para volver a desayunar, te miro, hoy llevas el pijama bien puesto, eso significa que ayer lo llevabas al revés, es el pijama azul cielo con el ratoncito en el centro de tu pecho que te regalo mi madre, veo como el pijama ha ido envejeciendo con el paso de los años, pero sigue quedándote genial, el color azul siempre te ha dado una fuerte luz en la mirada, una dulzura sensacional. Tu cuerpo no ha cambiado, sólo tú mirada, tu rostro de niño malo y travieso, se ha ido marchitando y deja entre ver el hombre que ha nacido con el paso de los años. Directo al baño, apenas tu mirada se ha cruzado con la mía un par de segundos, lo justo para decirme hola, entonces voy a la cocina a prepararte el café con leche y las galletas, mientras éste se calienta yo entro al baño y me siento en el suelo con las piernas cruzadas justo enfrente de ti, apoyando mi espalda en el cubo azul de guardar la ropa sucia, antes de que esta vaya directa a la lavadora. Te cuento cada mañana las últimas noticias del día anterior, puesto que sí no es fin de semana y vas de tardes, pocas veces te espero despierta, mis fuerzas no suelen llegar al final del día contigo. Ya no te molesta que este contigo en el baño el paso del tiempo ha hecho que sea algo natural para ti. Soy capaz de recordar todavía como ansiaba oír el ruido de tus llaves penetrando en la cerradura de la puerta, para poder descansar, como ansío que acabes de cenar, la cena con esmero he dejado en el microondas para que sólo tengas que calentarla y así puedas relajarte cuanto antes, cuando ansió que subas a acostarte y tus manos y tus palabras sean lo último que vea y sienta cada noche antes de cerrar los ojos de nuevo. Antes de que muera totalmente esta ilusión, necesito que me leas, comprendas y sientas si aún eres capaz de sentir cada noche el deseo de amar, cada mañana el deseo de sentir, cada tarde el deseo de llegar de nuevo a casa, con sólo un único pensamiento en tu mente, amar y ser amado.
Supongo que como el mío habrá sido triste tu pasado, imagino que en el largo camino recorrido en estos dos años te encontraste en el camino con miles de piedras que te han echo tropezar, podría decirte levántate y sigue andando, pero creo que no te ayudaría. Enfadada sin ningún motivo aparente, no creo en las palabras de ningún hombre sin querer o queriendo todos ellos me causan sinsabores, todos y cada uno de los hombres que han pasado por mi vida en este espacio perdido en el tiempo, me han hecho darme cuenta que sólo cojo de cada uno de ellos, bien sean amigos o bien hayan sido otra cosa que sigues en mi cabeza, puesto que busco en cada uno un fallo, un error que no me puedo permitir, algo que no me guste para tener la excusa perfecta y poder decirme a mi misma, chica, este chico no te conviene. Me quedo con lo más doloroso de cada persona, elijo en cada uno de ellos la espina que más se clava donde más duele, y así pongo fin a esa persona, consiguiendo sentirme mejor. Hoy siento que es hora de levantarse y empezar a andar. Sé que no seré yo quien te de los buenos días cada mañana, que tampoco seré yo la que te guiará en tus pasos por la larga lucha de todos los seres mortales, conseguir la ansiada felicidad, no seré la que siga quemando noches enteras en mi cabeza, esperando tal vez una reacción por tu parte que realmente no llegará nunca. Aunque también creo sinceramente que no te hago falta.
Me he prometido pedirme perdón, para ello hoy me he confesado con mi corazón, me he prometido decirme adiós y enamorarme de todo mi amor. Recuerdo entonces como si fuese la última vez que fuera a recordar; era tan sencillo, sólo tú comprendías cada uno de mis gestos, sólo tú sabías que quería decirte con una simple mirada, sólo tú conocías cada uno de mis secretos y sólo tú entendías mi silencio. Nadie por mucho tiempo que pasé será capaz de conseguir ver en mí, lo que tú vistes, una chica muy fiera a los ojos de cualquiera, pero con el corazón muy pobre. Te mentiría si negara que desde que te conocí sólo sueño contigo. Como cada mañana al levantarme desde hace dos años, miró mi rostro en el espejo, supongo que diciéndome a mi misma un día más a tu favor, sigues siendo tú, pero hoy al mirarme como cada mañana me ha sonreído el espejo, me ha hecho decidirme a levantar la voz, y así conseguir despedir a todos los fantasmas de mi pasado, o al menos a creer que puedo conseguirlo.
Hoy por fin me he gustado como soy, pero de nuevo y así sin más de repente, cuando creo haber conseguido lo ansiado en estos dos años, apareces tú, pidiéndome de nuevo que te espere, no es justo, sabes que lo haré toda la vida, si tú me lo pides, lo haré sin intención o con ella, sabes que cada día que pasa es un día menos que me queda de esperar, de esperar ese momento, ese abrazo, ese beso apasionado que cierre las heridas de este pobre e inseguro corazón. Ese deseo que me ciega, cuando te veo aparecer, deseo ciego de besar tu boca, de sentir tus labios, deseo ciego de rozar tu piel contra mi piel en un ardiente sentimiento de placer, ansiando el momento, el segundo de sentir tus manos recorriendo cada milímetro de mi cuerpo extasiado por el deseo pecaminoso de entregarme a ti con todas las fuerzas que recojo cada día, con ese único y placentero momento que ronda en mi cabeza, tú.
Imagino cada noche al acostarme en está cama vacía que ha llegado ese momento, incluso puedo sentir tus manos sobre mí cuerpo desnudo, el cual pide a gritos ahogados por el silencio que me lleves a la tortura más placentera del amor, mientras mi cuerpo se estremece por el tacto de tus manos sobre mi frente, deseando silenciosamente que esas manos decidan jugar y llevarme a un estado de embriaguez que sólo conseguirás entre el placer y la tortura. Imagino tus manos llegando donde más deseo. Noto el descenso de tus manos sobre mi nuca, el largo recorrido de la yema de tus dedos, comenzando por mis labios, trazando una línea recta desde el centro de los mismos hacia abajo, siento como se detienen en el centro de mis pechos, con la intención de acariciarlos, pero no lo haces, me torturas para conseguir el placer, sigues bajando con la yemas de tus dedos, mientras te recreas mirando todo mi cuerpo, mientras tu deseo por poseerme se hace probablemente más fuerte que el mió por que lo hagas. Consigo entre la imaginación y el recuerdo dormirme cada noche, situándome en sueños en nuestra cama, en nuestro mundo anterior. Siento que somos dos presos, cumpliendo condena por siempre a cadena perpetua, buscando la llave maestra que un día nos abra la puerta.
Recuérdame amándote cada día, deja que te sorprenda mirándote cada noche, deja que te domine atándote a mi vida, sin rencor, sin medida. Recuérdame cada madrugada cuando sueñes y adivino lo que sueñas por que estoy contigo, cuando aún estando tan lejos de aquella casa que nos mantuvo unidos siga siendo en mi en quien piensas, sólo entonces recuérdame …
Una pregunta antes de seguir, ¿alguién ve en este relato a Luz?, creo que no.
Con éste relato dio comienzo su gran afición por la escritura. Puso en práctica, poemas, pensamientos y se dio cuenta que las palabras llenaban su vida, que en esos momentos era lo que mejor sabía hacer, plasmar y plasmar palabras era algo que mantenía su cabeza ocupada, y encima conseguía hacerla sentir bien, que más podía pedir si encima era leída por muchas de sus amistades, que la animaban a seguir haciéndolo, que la animaban a no tirar la toalla. Las palabras, las letras se convirtieron en un mundo para ella de la noche a la mañana. Cierto día decidió crear un personaje de ficción puesto que creyó que era capaz de escribir sobre cualquier tema, ahí cometió su mayor error, creo un personaje de ficción que con el tiempo se convirtió en su gran carga, decidió adentrarse en el mundo de los relatos eróticos; ¿Por qué escribió algo así?, pues por qué un día hablando con una persona, está le contó algo que le había sucedido, ella vio en esas palabras una historia, y en ello la convirtió. Inventó un personaje al cual llamo Luz, dejó que su imaginación ayudada por las historias morbosas y eróticas que mucha gente estaba dispuesta a contar creasen ese personaje. Luz no tiene ninguna conexión con la escritora. Tan sólo es eso, un personaje de ficción así que a todos los energúmenos que han leído sus historias y han decidido conocer a Luz, les diré claramente ¡A la mierda!, pandilla de incultos que no entienden las palabras, que no ven la diferencia entre una verdad y una mentira, entre un relato de ficción o un relato de la vida real.
A muchas de esos personajillos que han hecho que unos relatos de ficción se conviertan en una etiqueta, pues les diré brevemente:
Chico número 1: Problemas con el alcohol (ficción o realidad) dímelo tú.
Chico número 2: Infiel (ficción o realidad) dímelo tú.
Chica número 3: Viviste tu momento de igual forma que lo hice yo, sólo hay una diferencia y es la edad. (¿estas orgullosa de lo que hiciste, hace 14 años? yo si) en cambio a ti te pena. No juzgues y no serás juzgada. (ficción o realidad) dímelo tú.
Chico número 4: Que puedo decirte que no te hayan dicho ya, así “CABRON” pero así mismo en mayúsculas. (ficción o realidad) dímelo tú.
¡ Chicossssssssss, chicassssssssssss !, cada uno que cargue con su etiqueta repartíroslas lo mejor que podáis, a mi ya me habéis puesto la mía.


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